jueves 21 de mayo de 2009

Señor, ¡ten Piedad de Moncayo!


Hace ya más de un mes que las Farc anunciaron la liberación unilateral del cabo Pablo Emilio Moncayo, y nada que la senadora Piedad Córdoba sede en la petición del presidente Uribe, para que ella se retire del proceso de liberación y así poder continuar.
Por Nathaly Martínez Ariza
Lo último que se sabe sobre el proceso de liberación del cabo Pablo Emilio Moncayo es que la hermana de este, Yuri Moncayo, instauró una demanda, el pasado viernes, en contra de nuestro excelentísimo presidente Uribe, (que ni siquiera se merece media demanda por su impecable labor nacional), para que se respete la vida, la dignidad, y la equidad en el proceso de liberación de Pablo Emilio. Gustavo Moncayo, padre del secuestrado, quien ha sufrido mucho por su hijo, ya que ha viajado por todo el mundo pidiendo ayuda para su liberación, dijo que esta demanda servirá para que se pueda resolver los problemas que impiden la salida del cautiverio de su hijo. Como si las demandas fueran efectivas inmediatamente, y mucho más las demandas al Jefe de Estado. Vasta con echar un vistazo a todas la que ya tiene encima “nuestro señor presidente” para ver que hasta ahora ninguna ha impedido que siga en el poder, y mucho menos que sea juzgado. Eso es como quitarle un pelo a un gato.
De igual forma, en un intento desesperado y poco oportuno, el profesor Moncayo dijo que si no se avanza en la liberación, no dudara en volver a plantarse en la Plaza de Bolívar. Digo poco oportuno, porque si no lo logró la vez pasada mucho menos ahora que el presidente tiene que centrarse en temas más importantes para el y para todos los colombianos que estamos pendientes de su reelección y más ahora que se acaba de aprobar el referendo. Claro esta, que Moncayo no esta dentro de su agenda, así que un consejo profesor, no lo haga, porque si lo hace seguro perderá el tiempo y ahí si ni las Farc ni Piedad Córdoba podrán ayudarlo.
Y hablando de Piedad Córdoba que ha sido, el talón de Aquiles para esta liberación, ella dice que, ante la petición del presidente, que siempre es tan objetivo, tan correcto y discreto, sobre todo para temas como el secuestro, en palabras textuales “aquí estoy y aquí me quedo”. Un poco terca la senadora, que no entiende que el que tiene el poder es el presidente y él es el que decide quien participa y quien no. Además, “nuestro señor presidente” esta en todo su derecho de quitarle protagonismo a esta liberación, es verdad, ya no necesitamos más interventores y aliados de las Farc como lo son Iván Cepeda y Piedad Córdoba. Basta con la colaboración de la Cruz Roja Internacional y con la Iglesia Católica. No más politiquería en las liberaciones Piedad, es mejor que se dedique a su labor como senadora del partido liberal y le deje el protagonismo al señor presidente Uribe que no le vasta con sus concejos comunitarios, ni con la Operación Jaque para seguir ganando puntos en las encuestas de popularidad, sino que tiene que recurrir a cambiar la constitución nacional para lograr una democracia más eficaz en nuestro país, además de dedicarse a acabar de una vez por todas con la violencia y el conflicto armado en Colombia. Para que así, “nuestro señor presidente”, deje de estar preocupándose por temas tan absurdos y repetidos como lo es las liberaciones y el acuerdo humanitario. Liberaciones, que estamos esperando millones de colombianos, que no olvidamos que todavía se encuentran en las selvas 22 miembros de la fuerza pública: 13 policías y 9 militares, y eso sin contar a los miles de civiles que se encuentran en cautiverio.
Es mejor que, aunque Piedad haya estado en las últimas liberaciones de canjeables, ya es hora de que no insista más en ser la mediadora, así sea que Pablo Emilio Moncayo lleve más de 11 años secuestrado. Porque si ya aguanto lo más, que aguante lo menos. De alguna forma las Farc tendrán que ceder ante la decisión del señor mandatario, que toda la razón tiene en despojar de protagonismo a Piedad. Además, si tanta paz quieren las Farc, entonces que no pongan a intermediarios, sino que dialoguen de frente con el gobierno, que nunca, nunca se ha negado a unas negociaciones de paz, ni mucho menos a un despeje, ni acuerdo humanitario. Y es que cuando uno depende de los demás si es muy jodido lograr lo que uno quiere. ¿y qué es lo que la guerrilla quiere? Muchas cosa podrían ser, entre ellas yo creo que la paz.
En fin, ¿será que el profe Moncayo, se cayo del sarzo y no tendrá como volver a el?, que lástima que esta familia siga sufriendo por una pelea de gatos y perros, donde se quiere cambiar de la noche a la mañana los procesos de liberación. Esperemos a que no se de una liberación forzada por parte del ejercito que termine en tragedia y que por favor el Señor tenga Piedad de Moncayo
!

lunes 11 de mayo de 2009

EL CANDIDATO


Por Nathaly Martínez Ariza

Desde una de las esquinas del patio en donde pasaban el recreo, Diana llamó a Sergio.
- ‘Profe’, venga un momento.
-Vámonos al baño, lo hacemos, nadie se va a enterar, yo sé que quiere ser sacerdote pero todavía no lo es, y yo sé que le gustan las mujeres.
- Diana, ¿por qué piensa que yo haría eso?
- Ya le dije, además me gusta mucho.
- Esta equivocada, está pensando mal de mí y aunque no soy sacerdote, si estoy en proceso de serlo, y estoy pasando por la práctica que es del celibato. Mire, para que le quede bien claro, el cuento es que no debe suceder, usted no me gusta y aparte de eso yo tengo un camino que ya elegí.
A pocos metros, su hermana Gloria la esperaba, ella estaba pendiente de la reacción de Sergio, pero no creían que respondiera eso. Pensaban que por el simple hecho de que fuera un hombre iba a aceptar esa propuesta. Diana dejó de hablarle por unos días. Luego volvió a los mismos piropos. “¡huy, hay va el profe lindo!”, “¡como está de hembro!

Antes de que tuvieran uso de razón, ya un hombre había ‘penetrado’ y roto su inocencia.Encerradas, solo viendo a seres humanos de su mismo sexo. Senos, cinturas, nalgas prominentes, cuellos largos, manos pequeñas. Sergio al igual que sus otros compañeros era un bombón. Cuando llegó por primera vez a al hogar María Inmaculada, él sabía a que se atenía, sabía que eran personas difíciles, niñas iniciadas en la vida sexual mucho antes de que les viniera la primera menstruación. Por esta razón muchas eran desplazadas de sus hogares. Diana llegó con sus tres hermanas desde Medellín, porque el padrastro las violaba, su mamá no quería separarse de su esposo, así que prefirió mandarlas a este hogar.

El hogar María Inmaculada lleva cuarenta años en Bogotá, es una comunidad religiosa que tiene como misión acoger a las niñas necesitadas. La mayoría desplazadas, el requisito principal es que no tengan más de dos años viviendo en Bogotá. Esta institución les ayuda para que cursen la primaria y el bachillerato, y si se portan bien, la universidad. Unas estudian en el colegio Policarca, a pocas cuadras del hogar, otras en el colegio Camilo Torres y las grandes en la Universidad Distrital. También toman talleres de bisutería y de babuchas, tienen a su disposición cinco sicólogas, enviadas por la fundación Punto de Apoyo. Con ellas las niñas se desahogan, se quejan de las otras y tratan de asimilar, en la mayoría de los casos, el por qué de su llegada o el abandono, por parte de sus padres, en este hogar. El hogar esta compuesto por tres edificios, en uno queda la cocina y los salones de clase- que es la única parte del hogar que pueden conocer los candidatos- “es mejor, porque hay que evitar problemas, si nosotros pudiéramos entrar al edificio donde quedan las habitaciones las niñas serian capaces de meternos en los cuartos y de inventar que las acosamos”, en otro quedan los cuartos; en cada cuarto hay tres camarotes con un baño, hay 75 niña entre 8 y 17 años. En el otro edificio queda el comedor, las habitaciones de las universitarias, uno por cada niña, aproximadamente son 85 niñas, y una sala de televisión. Hay dos patios donde las niñas se recrean en las tardes y los fines de semana jugando voleibol. Los fines de semana o cuando tienen tiempo, las niñas lavan su ropa. Sergio cree que cuando lo hacen también están lavando su conciencia. Los malos pensamientos que se les ocurren cuando ven a un candidato o cuando desean a sus propias compañeras.

Como todos los candidatos que quieren pertenecer a la Comunidad Jesuita, Sergio Rey tenía que trabajar como profesor durante siete meses en este hogar, dando clases de matemáticas, español, ayudando a las niñas a hacer las tareas que les dejaban en el colegio, reforzando temas que la mayoría no entendían y preparándolas para el bautizo, la primera comunión y la confirmación.

El día en que llegó, fue presentado por Daniel Carabayo, un compañero suyo que ya llevaba seis meses en el hogar. La mirada de todas hacia él era una mirada de inspección, había llegado una nueva carnada. Algunas le preguntaban a Daniel cosas como si él también era candidato, o de dónde venía, otras menos tímidas le preguntaban a Sergio si tenía novia o por qué se había metido de jesuita. Sus compañeros ya le habían advertido, “son niñas faltas de afecto, uno no puede tener el más mínimo detalle porque piensan que les estamos parando bolas”, dice Sergio.

Después de unos días ya las niñas tenían confianza y aprovechaban para hablar y preguntarle más cosas a Sergio. Las horas de recreo eran propicias para acercarse al “profe”. Sergio recuerda que la primera vez que estuvo en el patio de recreo, después de su primera clase, se sentía como un nuevo juguete con el que todas querían jugar. Lo rodearon en un círculo y lo bombardearon de preguntas: ¿por qué quiere ser cura?, ¿ha tenido novia?, ¿es que ya no le gustan las mujeres? A estas preguntas, él las trataba de evadir con sutileza, su única salida era actuar como si nada sucediera. Los días fueron pasando y la confianza aumentando, unas se atrevieron a contarle sus historias. Dentro de las que recuerda se encuentran las de Sandy y la de las hermanas de Buenaventura.

Sandy es hija de uno de los jefes guerrilleros más importantes del Caquetá, tuvo que venirse a Bogotá porque un primo la violaba desde los 11 años, ella no soportó la situación y le dijo a su papá, que casi nunca veía porque vive en el monte, que le buscara otra parte donde vivir. Cuando llegó a Bogotá, una tía llevaba días buscando hogares, hasta que una vecina le recomendó este. Su nombre ha sido cambiado por razones de seguridad, pues los “paras” quieren matarla. Ella es una de las niñas que nadie visita. Aún no sabe nada de su padre.

La historia de las hermanas de Buenaventura se la contó la hermana mayor, Marylu, un día cuando Sergio la tuvo que separar de Yuly, porque se habían peleado en mitad de la clase ya que las dos estaban enamoradas de él. Para que Sergio no la acusara con la Hermana Rosana, Marylu le dijo que ella había pasado por una etapa de su vida muy dura, que necesitaba que él la escuchara. “Nosotras venimos de Buenaventura, mi papá nos ponía en la carretera que va de Buenaventura a Cali para que los camioneros que pasaran, nos subieran al carro y se acostaran con nosotras a cambio de diez mil pesos con condón y veinte mil sin condón. Faltábamos mucho al colegio por infecciones vaginales. Un día la profesora le preguntó a Jasblady, la menor, por qué faltábamos tanto a clase, ella le contó que era por las infecciones y porque mi papá nos obligaba a trabajar en la carretera. Ahí fue cuando la profe denunció a mi papá en Bienestar Familiar y nos mandaron para Bogotá”. Sergio al oír esa historia le perdono la acusada con la hermana, pero le dijo que eso no tenía que volver a pasar, que ellas tenían que entender que él no era presa de nadie y que si seguían así las iban a sacar del hogar. Dos años después Sergio tuvo que hacer trabajo social en un hospital de Cali, y se encontró a la hermana menor de Marylu. “cuando la vi, la reconocí de una, no me acordaba de su nombre, pero sabía que había estado en el hogar. Le pregunte que si había vivido en María Inmaculada y ella me dijo que si, nos pusimos a hablar y me contó que las habían echado por peleonas. Les tocó devolverse a Buenaventura y su papá de nuevo las puso a trabajar en la carretera. En una de esas, a Maryuri le dio una infección vaginal tan fuerte que la mando para el hospital”.

Entre esas y mucho más historias, Sergio pasó sus siete meses en el hogar, aprendió a conocerlas, incluso a encariñarse con algunas que trataban de camuflar su gusto en la única relación que podían tener con él: La amistad. Aún guarda parte de las cartas que le dieron. Busca entre su billetera y encuentra dos tarjetas y una carta que dice: “Hola Sergio, ¿cómo estas? Espero que bien de salud y de todo lo necesario. Sergio yo te mando esta carta para decirte que te quiero mucho; tú para mí eres una persona muy especial para mí y para muchas también y usted para que me pregunto que me gustaban las muñecas o los peluches... me despido de usted chao. TQM. PD: Me gusta el que te gusta, el te me gusta, el café pero más me gusta tu forma de ser Att: una tierna amiga. De Karen para un tierno amigo. Cuando la termina de leer, la cierra, se ríe y la vuelve a guardar. Cuenta que esa risa fue de pudor. Porque esa niña era la que le llevaba los chismes. El más bochornoso fue cuando le dijo: “Mire profe que Sandra se levantó a media noche, se metió a la ducha toda sonámbula a echarse dedo, gemía y decía que lo amaba. ¿Qué le parece ah? Karen no mentía, eso había pasado, todas se acercaban a Sergio, le comentaban y se iban con la picardía de saber que eso le incomodaba.

La última vez que Sergio no iba al hogar habían pasado tres años. Hace poco, cuando fue, estaba intrigado por saber si las vería en la visita que le haría a la hermana Rosana. Cuando llegó no se oían las voces de las niñas, solo la voz de la hermana que se alegraba de verlo, se sentaron en la recepción. Minutos más tarde la hermana le pidió un permiso para llamar a las niñas que tenían su próxima clase. Sergio sintió los pasos de las niñas que se acercaban, la Hermana Rosana las había llamado para su taller de babuchas que se dictaba en un salón, justo después de la recepción. Cuando llegaron, de inmediato lo reconocieron- de nuevo se sintió como un bombón exhibido en una vitrina- claro era “el profe”, el que tenía enamoradas a todas cuando trabajó como candidato a Jesuita. Las miradas iban y venían, las niñas estaban tímidas, se reían entre ellas, unas pasaron hacia el salón, sin dejar de mirarlo, otras se quedaron al lado de la recepción. Sergio se sonrojo, sabía que no podía intimidarse. El también las miraba hasta que reconoció a Yuly, una de sus alumnas.
– Hola Yuly, como estas de grande, te estiraste.
- Hola Sergio, ¿ese milagro?- ya ve, por aquí visitando a la Hermana.
Después vino otra que le dijo:
– ¿Se cuerda de mi, profe?
- Claro, usted es Daisy, esta muy cambiada
-¿le parece?
-si, ha crecido- respondió Sergio.

La Hermana apuró a las niñas para que entraran al salón. En ese momento entraron los otros candidatos y las niñas repartieron su mirada entre ellos, dejando de lado a Sergio.










jueves 23 de abril de 2009

Flores azules para Garavito

Por Nathaly Martínez Ariza.

La tumba del científico Julio Garavito es visitada todos los lunes por travestís y prostitutas que le rezan y le llevan flores azules como símbolo de gratitud por las peticiones concedidas.

Son las cuatro y media de la tarde y los porteros ya cerraron la entrada de la 26. Ahora solo les queda esperar a que salgan todos los creyentes. En su bicicleta, llega el celador Luis Eduardo Jiménez, donde están Jessica y sus amigas, para recordarles que es hora de salir. Cuando ellas lo ven llegar no demoran en tratar de intimidarlo a punta de piropos y vulgaridades, tal como lo hacen con todos los celadores del cementerio. En medio de carcajadas y voces gruesas le gritan “papacito rico”. “huy quién pidió pollo” y Luis Eduardo solo se limita a decir:

- Son más de las cuatro y media, necesito que se vayan…
- ¡ve!, responde Cristina la caleña, ¿por qué nos tenemos que ir si todavía falta gente por salir?...
- Nosotras no nos vamos hasta que le diga al resto de la gente que se vaya, responde Ingrid, mientras señala a los creyentes que todavía se encuentran haciendo fila para poder tocar y hablar con Leo Koop.
- Pero ustedes están fumadas, voten ese porro, aquí es prohibido hacer eso, responde Luis Eduardo.
- ¿Cuál porro?, pregunta Caroline mientras lo esconde… usted lo que tiene es envidia porque no tiene uno… relájese, ¿quiere un poquito?

Sentadas, en frente de la tumba del científico Julio Garavito, se encuentran Jessica, Johana, Caroline, Ingrid y Cristina, los últimos travestís del día. Como si se hubieran puesto de acuerdo, todos tienen puestas unas chanclas de plástico que les dejan ver las uñas de los pies largas y medio despintadas, un pantalón de sudadera pegado al cuerpo, desteñido y desgastado, una camiseta llena de manchas y pequeños rotos, y el pelo recogido, que deja ver las raíces con su verdadero color. Todos tienen el pelo tinturado. Carolina lo tiene rojo con grandes mechones pintados de mono. Y Jessica, que es una persona grande, gruesa, de piel oscura y con un trasero tan grande como el de una negra chocoana, lo tiene pintado de rojo. El lunes no solo es el día de ir a visitar a Garavito, también es el día de ir a la peluquería, y se nota. Todas tienen el bozo grande, y el pelo grasoso y despeinado.

Como siempre, el lunes que es el día de las ánimas en pena, el Cementerio Central de Bogotá, se encuentra lleno de creyentes que van a rezar en las tumbas de personas famosas como el Alemán Leo Koop, donde la gente le habla en el oído y le lleva flores, y el comunista José R Mercado que tiene un busto de su cara, color negro donde le dan besos en la boca, porque según los creyentes así se cumple el deseo.

La tumba de Garavito se encuentra a solo cien pasos de la entrada de la calle 26, a mano derecha. Esta cercada por unas cadenas de metal que fueron pintadas de color azul por sus seguidores, el mismo de las flores que le llevan y el mismo color de los billetes de veinte mil pesos. Por esto último, los travestís eligieron el color azul.

A eso de las diez de la mañana el sepulcro de Garavito no tiene ninguna flor, y claramente se pueden leer las frases escritas sobre la tumba. La letra plasmada parece de un niño de prekinder que mezcla mayúsculas y minúsculas y que a duras penas puede escribir frases como: “Julio ayúdame a dilatar las deudas y concédeme buen trabajo”, “… intercede por mi para que mi negocio progrese”, “que lleguen a mi negocio buenos clientes con mucha plata”.

Los porteros dicen que ellos nunca van temprano. Casi siempre empiezan a llegar después del medio día, con las manos llenas de flores azules y con billetes de veinte mil para rezar.

La tradición empezó, aproximadamente hace diez años, cuando se murió Salome, una señora del barrió Santa Fe que ayudaba mucho a las prostitutas y a los travestís del barrio. Su cuerpo fue enterrado al lado de Garavito. Entonces su tumba se convirtió en centro de petición. Años después el cuerpo fue exhumado y a consecuencia de esto los creyentes pasaron sus peticiones a Garavito, aprovechando que era famoso y salía en los billetes de veinte mil pesos.

Jessica y sus amigas llegaron a eso de las tres de la tarde. Todas con flores azules. Cuando llegaron, se hicieron alrededor de la tumba y cada una empezó a susurrar padres nuestros y avemarías entremezclados con algunas de las frases escritas. Sacaron los billetes de veinte mil y los frotaron en medio de la lapida, como si la energía del cuerpo de Garavito se metiera en los billetes para multiplicarlos en la semana. Las flores también fueron depositadas en dos especies de cocas de hierro que se encuentran a cada lado del sepulcro.
Ellas trabajan en el barrio Santa Fe. “Somos prostitutas”, dicen con orgullo. Un día bueno, es cuando atienden a diez o quince clientes. El precio normal es de 30.000 pesos y por cada servicio adicional como sexo oral o anal, se cobran 30 mil más. “Lo máximo que nos demoramos por cada servicio son 15 minutos, a menos que el cliente esté borracho, porque así se demora más” explica Ingrid.

Ingrid es venezolana y desde que llegó a Bogotá, hace cinco años, todos los días va al cementerio central a rezar. “Desde que hago esto me ha ido muy bien. El día que no lo haga me empavo, me blanqueo. En cambio cuando vengo, y le pago misas, todos los días tengo clientes. Esto es cuestión de fe.”

Sentadas en frente del sepulcro y con la mirada perdida en el tapete azul de flores que dejaron todas las visitas del día, Johana y las demás se dispusieron a fumarse un porro mientras llegaba Luis Eduardo para recordarles que ya eran más de las cuatro y media y el cementerio se cierra a las 5.

En medio del embale, y a punta de carcajadas, se paran dispuestas a irse y a empezar otro día más de trabajo. Es hora de arreglarse. En el camino paran en la tumba de las mellizas que murieron quemadas cuando tenían seis años, en 1903, Elvira y Victoria Bodmer. Allí hay una estatua de dos Ángeles dorados. Ellas también son visitadas por los creyentes, reciben rosas, oraciones y peticiones al igual que el resto. Johana se queda mirando a los Ángeles, les reza un Avemaría y luego les toca la cabeza, como si estuviera tocando a dos niñas de verdad.
Faltan diez para las cinco. El cementerio está desierto, ya no queda nadie más que ellas caminando por entre la tumbas, hablando incoherencias. “Todas somos cuchi-barbies”, dice Cristina, “porque somos viejas y barbudas, jajaja”.

Nuevas políticas en los medios digitales para salvar a los periódicos impresos

Estamos ante una situación compleja. Cada día que pasa en el mundo, hay más despidos en los periódicos impresos. Colombia no se queda atrás, y el miedo se apodera de las salas de redacción, dejando a la expectativa el día que sigue para saber quien se va primero, porque si seguimos así, nadie se quedara con su puesto. Los periódicos serán en el futuro una referencia histórica para las clases de periodismo, más no una realidad vigente. Sobre este panorama tan desolador, solamente cabe preguntarnos ¿cuál sería la solución para acabar con la crisis que amenaza con el fin de los periódicos impresos?
Aunque pueden existir muchas soluciones, creo que la más general consiste en una replantación de las políticas de internet. Hay que volver a configurar las pautas que se exigen para publicar tanto información, como publicidad. Y es precisamente esto lo que, aparte de la crisis económica mundial, tiene en vilo a los medios impresos., ya que es mucho más barato publicar en la web, que en papel. Según la agencia AFP, el Finacial Times aseguró que “un abonado de un periódico generaba 1.000 dólares de publicidad anual, mientras un visitante de una página web no llegaba a 6”. Esto, por su parte, ha generado un traslado de lugar para la publicidad. Al quedarse lo periódicos sin publicidad, se crea una crisis económica que genera despidos y disminución de páginas impresas, para contrarrestar la falta de ingresos. Tal como esta pasando en periódicos como El Espectador y El Tiempo de Colombia, el grupo Chicago Tribune Media, The New York Times, ABC, que ya despidió a más de la mitad de su plantilla-238 periodistas-.
El panorama es grave, y los ejemplos continúan. El periódico gratuito Metro se cerró en España, ADN.es también cerró, y con esto dejo a 40 desempleados; el grupo Prisa, se encuentra en crisis, y tan solo en España el año pasado 4000 periodistas perdieron su empleo y se estima que para este, 5000 más serán despedidos. Si esto ocurre en España imaginémonos lo que pasa y puede llegar a pasar en América Latina. Tan solo veamos la situación de Chile, que desde diciembre han sido despedidos más de 300 periodistas en los medios de comunicación. Sobre este caso, Ernesto Carmona, consejero nacional de periodistas de Chile, le contó a Prensa Latina, que el periódico el Mercurio de Santiago, ya ha despedido a 130 periodistas, cifra que puede subir hasta los 200. Carmona también dijo que el Mercurio de Valparaíso, también ha echado a 43. En fin, hay miles de ejemplos que evidencian esta crisis en los medios.
Pero no solo los bajos costos de la publicidad en internet y la disminución de pauta en los periódicos impresos son las causas principales de la crisis mediática. Existe otro factor económico, y que es precisamente el hecho de que los periódicos online son totalmente gratuitos para los espectadores, lo que genera menos suscripciones impresas y más visitas en la web. En palabras del editorial de la revista Arcadia de este mes “en el negocio de internet, el intermediario, el que pone el módem, ha logrado quedarse con el 100% de las ganancias. Un operador de internet no le paga a ningún medio impreso un solo céntimo por lo que ofrece: que su usuario pueda acceder a las páginas de El Espectador o El Tiempo, de Semana o Newsweek. (O sea: Carlos Slim se hace rico ofreciendo una conexión de internet que permite que la gente lea The New York Times. Pero no le paga nada al periódico y el periódico entra en crisis. Acto seguido, ¡Slim compra el periódico!” Si sigue ocurriendo esto nos acercaremos a este trágico final.
Una posible solución para estos problemas es que no se trata de despedir personal y de disminuir el tiraje de las páginas, sino que al contrario, de buscar más patrocinio, de cobrar a los operadores de internet por la publicación de los periódicos o en su defecto de cobrar a cada visitante un porcentaje por noticia, por día, o por mensualidad de acceso a la pagina, tal como lo explica Isaacson en el articulo “Cómo salvar su diario” de la revista Time, cuando dice que “la clave para atraer ingresos en línea, pienso, es dar con un método sencillo de micropagos al estilo de iTunes", con el que el fabricante informático Apple cobra las descargas de canciones. Con un sistema de micropagos, un diario puede decidir cobrar cinco centavos por un articulo o 10 centavos por la edición completa de ese día, o 2 dólares por un mes de acceso”.
Y es que si se pudo salvar la industria musical cuando apareció la facilidad de descargar las canciones en internet, por qué no se podrán salvar los medios impresos.
Tenemos que tener en cuenta que los periódicos son los únicos medios donde se publica información de calidad, es decir, información ampliada, con alto índice de análisis, de veracidad y reflexión. Cualidades que están muy lejos de tener las noticias publicadas en internet, donde los espacios de publicación son escasos, lo que obliga a que la información quede recortada, e incompleta.
Tenemos que luchar y reconfigurar las políticas de internet para que el oficio del periodismo no llegue a su fin. Soluciones como las anteriores pueden servir, así como todo aquello que integre la tecnología con los medios, pensados desde una manera democrática y justa para cada una de las partes. Si por ejemplo, cobrarle la entrada a los espectadores no va con las políticas de internet, entonces que su acceso sea gratis, siempre y cuando, los operadores de internet paguen por el uso de sus páginas, así como la televisión por cable le paga a la Fox y a Warner por el uso de sus canales.
Otro factor importante es que tenemos como periodistas en potencia, que apostarle a desarrollar y crear un periodismo independiente, que este fuera de influencias políticas y gubernamentales, para que así la información que publiquemos sea mucho más verás y contundente, para que de esta manera si podamos construir democracia dentro de nuestras naciones que tanto lo necesitan, y así de esta forma incentivar a más personas que han dejado de leer por el carácter político de los periódicos.
Si logramos esto, sobre todo en los jóvenes, seguramente, no solo nuestro trabajo como periodistas, estará salvado, sino que también se salvaran todos los periódicos que construyen historia y democracia.

Por último solo me queda por decir que tengamos en cuenta lo anterior, que no nos quedemos callados ni impotentes ante esta situación que nos afecta a todos. Organicemos campañas, valoremos la verdadera información y adoptemos el hábito de leer periódicos impresos, porque solo por ellos estaremos realmente informados.

Una sociedad payanesa…pura tradición colombiana

Semana santa en Popayán representa un mundo lleno de tradición en Colombia, sus procesiones, sus ferias y su rumba en la semana mayor lo demuestran.
Por Nathaly Martínez Ariza
La semana santa se ha terminado y de nuevo las calles de Popayán quedan solas. El paso de la semana mayor ha dejado a la ciudad blanca de Colombia, sin sus procesiones que tanta historia y tradición encarnan. Y es que salir a las calles del centro de la ciudad cada noche a ver la procesión, es algo profundamente espiritual, desde el tamaño de los pasos, hasta los personajes de apellido, que se asoman por los balcones de la alcaldía, de la gobernación y del Club Popayán, para ver la belleza de las imágenes que en su mayoría muestran a Jesús crucificado. Como no dejarse llevar por esa multitud de turistas que no entienden nada de las procesiones, pero que se aglomeran en los andenes para poder ver por más de cuatro horas el desfile de estatuas religiosas que cuentan los últimos días de la vida de Jesús. Como no contagiarse de esa elegancia que esconden las sahumadoras vestidas de campesinas-y solo lo puden hacer por una vez en la vida-, que caminan como si estuvieran frente al mismísimo Papa, sin ninguna sonrisa para el espectador, porque la seriedad ante todo es lo más importante. Y como no dejarse llevar por el porte y el autoritarismo que representan los regidores, vestidos como pintorescos pingüinos que cuidan el orden de cada paso, callando a las personas que hablan y ordenando a los espectadores para que mantengan limpia la calle. No puede haber nada de ruido, pero si es importante que todos los años haya un registro sobre cada una de las procesiones, es por esto que nunca faltan las cámaras de los noticieros y las fotos de los aficionados, incluso los fotógrafos contratados por las familias para que sigan todo el recorrido de los cargueros o sahumadoras. Sin duda una procesión muy ordenada donde solo pueden cargar los hombres de las familias más prestigiosas de la sociedad payanesa, como lo son los Mosquera, los Chaux, los Arboleda, los Otoya, y los Velasco. Muy religioso y muy ordenado al parecer, donde hay más casting para cargar un paso de más de 500 kilos que para ser gobernador.
También Popayán se quedo, - por lo menos por un año-sin sus ferias artesanales que exponen cada año los mejores productos hechos a mano por los indígenas y artesanos colombianos. Productos que nunca son vendidos por sus propios productores, sino claro esta, por los comerciantes que se encargan de hacerles el favor a los indígenas de hacer el negocio con los turistas. Productos que muchas veces ya no son hechos a mano, sino por grandes maquinas que producen en serie y que nos venden como si fueran hechos a mano. Productos, que siempre son los mismos cada año y eso demuestra claramente la variedad artesanal de nuestro país. Pero ¿qué seria semana santa en Popayán sin estas ferias, que incrementan el trabajo en Colombia y promueven lo autóctono y por momentos le dan un aire a la ciudad de fortalecimiento económico, donde hay demanda y donde nunca existieron pirámides como DMG y DRF?
Y por ultimo, Popayán se quedo sin su rumba después de la procesión, que siempre le cambia el panorama a todos los que se esperan hasta las doce de la noche para que la procesión se termine para luego ir a bailar un rato, claro esta, para celebrar que Jesús resucito, y tal vez, que de pronto, muy pronto volverá a salvar a todos los que lavaron sus pecados viendo la procesión, tan humana y tan popular. La fiesta es el símbolo de la alegría y la celebración de estar vivitos y coleando, no como Jesús que tuvo que sufrir tanto por nuestros pecados.
En fin eso es exactamente la sociedad payanesa, la que no solo representa parte de las tradiciones colombianas, sino que también representa a cada uno de los colombianos que tiene una fe impresionante en la religión católica y en la celebración de la pascua. Que no solo cree en la resurrección de Jesús, sino que también cree en el que así sea que nadie tenga en que caerse muerto, por lo menos puede vivir del apellido y de las tierras que algún día sus abuelos tuvieron.
Solo nos queda esperar a que llegue una nueva semana santa, para volver a ver el espectáculo de las procesiones payanesas donde en realidad el elitismo, la hipocresía y la ignorancia reinan, y las calles se llenan de borrachos que solo esperan que la procesión se termine para seguir con la fiesta. Eso es Popayán. Una reinado de mascaras que esconden la realidad de un país lleno de pobreza espiritual.

lunes 13 de abril de 2009

Gestor de paz: la excusa perfecta

Al gobierno de Uribe no le vasto con mandar a los guerrilleros que liberen secuestrados a Francia, sino que ahora los libera por querer ser gestores de paz.
Por Nathaly Martínez Ariza
La liberación de alias “Karina”, ex jefa del frente 47 de las FARC, responsable de cuatro masacres en la región de Urabá entre 1994 y 1996, y de decenas de secuestros y ataques a la fuerza pública; y la liberación de “Olivo Saldaña” acusado de siete asesinatos -tres de ellos a coroneles-, un atentado terrorista contra las instalaciones de la multinacional petrolera Hocol S.A y el secuestro de 10 personas, entre 1996 y 2004, para se comisionados de paz, demuestran una vez más los alcances de Uribe por lograr su objetivo de acabar con las FARC.
Alcances que también demuestran que para la ley colombiana, o mejor dicho para la ley uribista, (ley 614 del 17 de febrero del 2009) es peor una congresista acusada de concierto para delinquir, como le ocurre a Rocío Arias, que una guerrillera o un paramilitar que le han hecho mucho más daño a miles de colombianos, con sus asesinatos y secuestros, que quedan en la impunidad cuando se acogen a la Ley de justicia y paz.
¿Cómo es posible que ahora la solución de los guerrilleros y los paras, para salir de la cárcel sea decir que quieren ser gestores de paz?, bonita excusa y muy efectiva. Razón por la que en estos momentos alias “Karina” anda por la calles de Bogotá como si fuera una mártir más del conflicto colombiano que busca la paz en el país, después de haber contribuido por más de 10 años a la violencia. Razón por la cual Rodrigo Granda, salió de la Picota, el 4 de junio de 2007, con esta misma excusa para luego burlar al gobierno y volver a la guerrilla y razón por la cual, Rocio Arias y alias “el alemán’, le enviaron una carta a Uribe pidiendo, también, ser gestores de paz.
Y es que todo esto como lo dije anteriormente, hace parte de la estrategia de Uribe de acabar a como de lugar con las FARC, así sea tratando mejor a los paras que a los corruptos. Estrategia al fin y al cabo, que ha servido para que en el 2007 se hayan desmovilizado 140 guerrilleros pertenecientes a mandos medios y en el 2008 esta suma haya crecido a 398.
A pesar de esto, sigo creyendo que la política del presidente sigue siendo exagerada. Solo basta con mirar la Ley de justicia y paz, que solo le da máximo ocho años de cárcel a los paramilitares que se entreguen y colaboren con el gobierno, ya que ni mil años de cárcel podrán reparar el daño a las victimas, y en cambio, lo que si genera es que salgan a las calles estos asesinos y sigan delinquiendo. Solo basta con mirar el ejemplo del guerrillero Isaza, que lo mandaron a Francia por acilo político por haber liberado a Lizcano y, solo basta con mirar la extradición de Mancuso, Castaño y Trinidad, que dejo a los colombianos sin saber los testimonios de ellos, que seguían implicando a muchos políticos con las AUC.
Esperemos entonces que a Uribe no le pase lo mismo que le paso con Rodrigo Granda, y que en su afán por ganar protagonismo, no le de por nombrar también a alias “el alemán” como gestor de paz y a quien sabe cuantos más. O en su defecto por mandarlos a Francia para que continúen con su labor de gestores de paz.

Una Bogotá como Amsterdam

Por Nathaly Martinez Ariza
No somos criminales por el simple hecho de fumar marihuana… en vez de tildarnos de eso deberíamos aprobar la legalización de las drogas y así cobrar más en el exterior por cada kilo de coca.
La gran mayoría de los colombianos no puede decir que nunca se ha fumado un porro, hasta nuestros papás, en su época de adolescencia setentera, lo han hecho alguna vez, y más de una vez. Y eso no significa que todos los que lo hemos hecho o todos los que lo hagan con frecuencia sean unos criminales como lo dijo Juan Manuel Santos, cuando expresó que la droga es el origen de la criminalidad. Si así lo fuera seguramente sus hijos y sus sobrinos también lo serian. Además, si no existiera la excusa de la droga para ser criminal, entonces le echarían la culpa a al alcohol, y ese si que es legal.
Y es que no hay que buscar excusas para seguir en contra de la legalización de las drogas, hay que aceptar en cambio, que la criminalidad en Colombia no solo es porque existan las drogas o el alcohol, sino porque el nivel de pobreza afecta a más del cincuenta por ciento de la población total. Son muy pocos los que viven con más de dos o un dólar diario.
¿Por qué siempre le ponen tantos problemas y tabús a algo que siempre ha estado desde que nacimos? Como colombianos que somos, la droga y el narcotráfico son nuestras realidades, pero por eso mismo, entre más la prohíban más será apetecida. Deberíamos en cambio aprovechar su legalización para que así podamos exportar más y cobrar más por cada kilo de coca que sale del país y usar estos dineros para ayudar a los pobres y así acabar con todos los carteles que tanta violencia le han traído al país.
Así podríamos caminar por las calles de Bogotá, fumándonos un porrito como si estuviéramos en Ámsterdam y no aquí, escondiéndonos en el Parque Nacional, o tratando de buscar a un jibaro para que nos venda.