Religión / Iglesia Católica
25 años de la llegada del Señor de los Milagros de Buga a Bogotá
Hoy a las 4 de la mañana, en la iglesia de San Alfonso se dio inicio a la primera de las ocho misas que celebraron los veinticinco años de la llegada del Señor de los Milagros a Bogotá.
Con la mirada perdida, vestido con tenis azules, medias rojas de lana hasta la rodilla, pantaloneta corta verde de dril, camiseta de la selección Colombia, saco azul de lana, morral pequeño rojo en la espalda y un balón de micro fútbol desgastado en las manos llegó a las ocho de la mañana, Nelson Alberto Arantes do Nascimiento a presenciar la misa del Señor de los Milagros. Nelson dice que tiene 17 años a pesar de llevar más de 40 años jugando micro todos los días en el Parque Nacional con los jugadores de la selección Colombia de 8 a 5 de la tarde y que todos los días asiste a esta misa, aunque solo se halla quedado 10 minutos.
Aproximadamente 50.000 personas visitaron la parroquia de San Alfonso durante todo el día. Personas que llegaron de distintas partes de Bogotá y sus alrededores, como es el caso del señor Luís Sánchez quien llegó desde el municipio de Mesitas, con su esposa para ofrecerle una misa al Señor de los Milagros en agradecimiento a el milagro más especial que le ha concedido, llevarse a su padre quien estaba muy enfermo a la presencia de Dios.
Este no ha sido el único milagro que le ha concedido a Luís y a su familia, también les ha concedido salud y bienestar, dos de las peticiones más comunes entre los creyentes.
La mayoría de los asistentes ofrecieron misas al milagroso como forma de agradecimiento por las peticiones concedidas o como forma de petición por sus vidas. Una misa puede costar cinco mil pesos si la persona quiere que el padre de la iglesia lo nombre públicamente o mil pesos si solo se pide por el alma.
No solo la iglesia se benefició con la asistencia de los creyentes, también la tienda “La medalla milagrosa” que fue muy visitada. Las cosas que más se vendieron fueron imágenes en madera del milagroso de tres mil pesos y veladoras de cinco mil pesos.
Los vendedores ambulantes también vendieron, no solo veladoras, sino agua aromática y lotería.
25 años de la llegada del Señor de los Milagros de Buga a Bogotá
Hoy a las 4 de la mañana, en la iglesia de San Alfonso se dio inicio a la primera de las ocho misas que celebraron los veinticinco años de la llegada del Señor de los Milagros a Bogotá.
Con la mirada perdida, vestido con tenis azules, medias rojas de lana hasta la rodilla, pantaloneta corta verde de dril, camiseta de la selección Colombia, saco azul de lana, morral pequeño rojo en la espalda y un balón de micro fútbol desgastado en las manos llegó a las ocho de la mañana, Nelson Alberto Arantes do Nascimiento a presenciar la misa del Señor de los Milagros. Nelson dice que tiene 17 años a pesar de llevar más de 40 años jugando micro todos los días en el Parque Nacional con los jugadores de la selección Colombia de 8 a 5 de la tarde y que todos los días asiste a esta misa, aunque solo se halla quedado 10 minutos.
Aproximadamente 50.000 personas visitaron la parroquia de San Alfonso durante todo el día. Personas que llegaron de distintas partes de Bogotá y sus alrededores, como es el caso del señor Luís Sánchez quien llegó desde el municipio de Mesitas, con su esposa para ofrecerle una misa al Señor de los Milagros en agradecimiento a el milagro más especial que le ha concedido, llevarse a su padre quien estaba muy enfermo a la presencia de Dios.
Este no ha sido el único milagro que le ha concedido a Luís y a su familia, también les ha concedido salud y bienestar, dos de las peticiones más comunes entre los creyentes.
La mayoría de los asistentes ofrecieron misas al milagroso como forma de agradecimiento por las peticiones concedidas o como forma de petición por sus vidas. Una misa puede costar cinco mil pesos si la persona quiere que el padre de la iglesia lo nombre públicamente o mil pesos si solo se pide por el alma.
No solo la iglesia se benefició con la asistencia de los creyentes, también la tienda “La medalla milagrosa” que fue muy visitada. Las cosas que más se vendieron fueron imágenes en madera del milagroso de tres mil pesos y veladoras de cinco mil pesos.
Los vendedores ambulantes también vendieron, no solo veladoras, sino agua aromática y lotería.

2 comentarios:
Es impresionante como una imagen puede congregar a tanta gente, eso demuestra el poder de la imagen, pero Dios no es una simple imagen, ni se le encuentra en un parroquia
Que buen artículo
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