martes, 13 de marzo de 2007

CARTA DE ÁNDRES CAICEDO A LUÍS OSPINA


Cali, 5 de noviembre de 1971
Luis Ospina:
Amigo, las cosas que pasan.
Mi máquina de escribir está dañada, se la presté a una pelada que quería dizque
aprender para ver si conseguía un puesto de mecanógrafa, y me la desniveló toda, las
minúsculas no pintan, tuve que mandarla a arreglar, tuve que estar una semana
decidiéndome salir y mandarla a arreglar, hoy la mandé a arreglar y me la entregan dentro
de una semana, estoy en la olla. (Esta carta te la escribí con mi letra, pero como me
dijeron por allí que mi letra no se entiende, no sé, me reprimieron, me pareció que no era
justo escribirte esta carta y que no se entendiera, entonces estuve esperando la semana
para ir por la máquina y pasar la carta a máquina. La semana se ha cumplido. Hoy a las
cinco y media fui por la máquina a la salida de cine. No me la tenían lista. A mí me dio
piedra y me la traje. La desarmé hasta donde yo puedo desarmarla y acabo de cogerle la
onda que eran dos resortes que se habían soltado, con una pinza de las cejas los devolví
a su sitio, y te estoy escribiendo esta carta con mi máquina).
Que ahora tenía que ponerme a picar el stencil para el programa de la película de
mañana y también redactar uno de los artículos para Occidente (hace tiempos que no
escribo, no sé, me da como piedra el periódico, para qué), y fui hasta el cuarto de
Hernando (Guerrero), que Hernando no está, fui solo a su cuarto a escribir allá, en su
máquina, todo lo que necesito. Me senté frente a la máquina pero no le pude coger la
onda a máquina tan vieja y tan complicada, y hundí la cabeza entre las manos, pero no he
debido cerrar los ojos, porque en el acto de hundir la cabeza llego y veo una carta tuya
para Hernando que hay allí en el escritorio: la leo y cómo hacer para explicarte lo
emocionado que me pongo, también eso de que: “Andrés ha dicho eso muy bien en todo
lo que escribe”. Pero digo yo, me pregunto, ¿cuál Andrés? ¿A quién fue que conociste
acá en Cali? ¿De quién y cómo es que te acordás? Digo, la persona que te conoció acá
en Cali, que caminaba junto a vos por la Avenida de las Américas, hablaban de cine hasta
dos cuadras seguidas, se callaban hasta 20 pasos, se sentían incómodos de estar
callados, digo, sentían que no se sentían con la suficiente confianza como para aspirar al
silencio mutuo. Entonces uno agudizaba la memoria y recordaba otro título de película y
“¿la has visto?”. Y qué pasaba cuando ese título se había nombrado, cuento viejo, o
cuando ya sencillamente no quedaban más películas ¿qué contar? ¿Vas a entender mi
letra?
Qué cagada que sería que no se entendiera mi letra y no fueras a entender nada de lo
que estoy escribiendo.
Hermano, no vaya a creer que conocerlo a usted no me produjo sus cositas. Nada más
comenzando porque es la única persona que conozco que ha visto más cine del que yo
he visto. Digo, si yo hubiera podido demostrarle la sorpresa que fue conocerlo, si yo
pudiera ser menos pobre, menos vulgar, si pudiera llegar a hacer un acto de la
admiración, enriquecer el deslumbramiento, dejar cosas para que me piensen, para que
me pensés, digo, si ese Andrés al que le mandás saludes, si yo estuviera bien seguro de
que soy yo, si yo no fuera sólo la represión que me han hecho, ninguna libertad, sólo
represión, ninguna expresión propia que atestigüe la lucha, la ganancia, nada: mi única
expresión es la represión, es decir, lo que no me dejaron ser, mi cobardía.
Digo, todo lo que ambos sabemos, intuyo que ha podido producir un estado superior,
aquél del conocimiento compartido, digo, ha podido hacerse más que nombrar títulos de
películas y decir “Bellísima” o “Una mierda” (he copiado tu manera contundente de decir
“Una mierda”: seguro los que te conocen lo saben y se ríen). Si yo pudiera hacerme a un
comportamiento del que esté orgulloso, si tuviera la facilidad de unir en una sola
expresión mi yo de los sueños de día y de los recuerdos con el yo que tiene que nombrar
el tú, si llegara a una comprensión lúcida, crítica, de que toda mi posición de negación del
tú no es sino fanfarronada, qué palabra hermano, de que lo único que busco, por lo que
me enloquezco es por la aprobación, de que todos mis actos van a eso: que miento y
sonrío para que me miren con cariño, para que no me peguen, para que me “admiren”.
Qué otra palabra hay en lugar de ésa, que no me gusta nada, pero que significa lo que yo
busco con mi comportamiento social y lo que te quiero decir ahora. Luis, al que conociste
acá en Cali no es el Andrés que existe, el que no se expresa porque no puede. Y no es
locura, estoy aburrido ya de la última tendencia de justificar todos los actos y
enriquecerlos en importancia mediante una locura gratuita + mariguana = eso de que
“para ser genio hay que ser loco”.
Yo no estoy loco ¿Yo seré genio?
Yo no estoy loco. Yo duermo normalmente, jamás he intentado acto grave contra la
normalidad, yo pago en pesos colombianos cuando se debe pagar, yo espero
pacientemente, estudio, me olvido, aprendo. No hay esquizofrenia.
“Mis amistades son sencillas, mis saludos alborotadores, llenos de preguntas como todo
el mundo acá en Cali, cómo hago entonces para encontrar una justificación a esta falta de
coherencia, que me avergüenzo, que desmiento y no saco la cara por la persona que
conociste acá, no le mandés saludes, que no vale nada. Esto ya se está pareciendo a una
letra de un tango.”
Tal vez, tal vez el hombre verdadero sea el que ahora te está escribiendo (son las 11 de
la noche, estoy solo acá, lo único que oigo es el radio que canta “Porque un beso como el
que me diste / nunca me habían dado / porque amor como el tuyo y el mío / no existe en
la vida”) Perdón, eso era cuando escribí por primera vez la carta, ahora, a máquina, son
como las siete de la noche y acaba de sonar una que dice: “Es la ley de la vida / y
también la cambiarán”; y ahora está sonando Richie Ray: “Estamos tocando como
bestias”) talvez, digo, yo sea el que escribe.
No, ése tampoco soy yo: yo soy el que piensa un montón de cosas que decirte, el que
busca claridad en las palabras y las putas palabras no salen claras, salen ampulosas, de
vez en cuando brillantes, salen hasta “patéticas”, qué desastre, qué estilo tan efectivo,
qué talento. Más: yo soy solamente aquél que se emocionó con tu carta y pensó: “Voy a
escribirle”. Este que ahora escribe no soy yo (quién será entonces el que, una semana
después, pasa la carta a máquina), éste es un gazapo, una versión mal hecha, una
incapacidad.
Por acá han pasado cosas, digo, en esta ciudad tan famosa que uno ha hecho tan famosa
pero que casi todo es mierda. No sé si te habrá escrito Hernando que por acá estuvo la
mujer que amas, por la que no sos nada sin sus besos. Llegó una mañana, haciendo
bulla al subir las gradas. Lo primero fue deslumbrante: es imposible, pensaba yo, que
exista alguien así de libre, así tan de una: en menos de 10 minutos habló de todo lo que
conocía en el mundo, además de lo que había tenido que ver ella con Gabriel García
Márquez, Dennis Hopper, Alejandro Jodorowsky, etcétera. Por fin culminó con un
arrobador: “Yo soy universal”, que me trajo allí mismo ésta película Lilith1, la última que
hizo Robert Rossen, con Jean Seberg y Warren Beatty, la película que más me ha
emocionado últimamente. Luego ella bajó y en la siguiente hora arregló su cuarto (el
cuartico de abajo), me regaló una pulsera hecha por ella, sentenció filosofía
psicodelimetafísica, dibujó para todos un póster con muy buena técnica y con la siguiente
leyenda: EVERYTHING IS POSSIBLE WITH THE POWER OF THE SOUL (que todavía
se conserva en el cuarto oscuro de Ciudad Solar), se hizo amiga de todo el mundo, le
pidió prestados unos calzones a Mirta. Luego se encerró en su cuarto. Al mediodía la
invitamos a que subiera a almorzar y azaró a todo el mundo porque no dejó de hablar, de
decir que el arroz estaba delicioso, que la comida estaba deliciosa, que qué berraquera de
agua, de vaso, de mesa, de gato, de asiento, de casa. Yo terminé rápido mi comida y me
pisé, desconcertadísimo. Por la tarde la visité a su cuarto y la encontré meditando ante la
carátula de último disco de Jimi Hendrix, se puso contentísima al verme y me mostró un
montón de cosas, artesanías, vestidos hechos por ella, telas teñidas por ella, me fui para
cine y a las 6 la volví a encontrar. Conversamos en la escalera, al final hermano fui
intuyendo el desbarajuste en el que estaba ella: el único trabajo posible y válido es la
meditación, el amor, la tendencia hacia un mundo armónico, perfecto, que hay que idear
ante su ausencia, que la realidad vale picha si creemos con fe ciega que la realidad
nuestra es la única verdadera; y cualquier acción encaminada a cambiar el estado de las
cosas es un error, porque hay que luchar, y la lucha está contra todo principio. Subí un
momento y me encerré, todo excitado, con la luz apagada. Cuando bajé supe que Tur
había venido y que ella se había ido con Tur: que ella había sacado a cuchillo a Alfonso, a
Rocío y a Cardonita porque se le habían entrado al cuarto (creía que la estaban
persiguiendo para robarle todo lo que tenía, porque como que en Bogotá la bajaron de
todo), que cargó con todas sus cosas y se pisó, en una mano el cuchillo y muerta de la
risa. No la he vuelto a ver más.
Del cine que he visto comercialmente he visto muy pocas cosas que valen la pena
recordar y decírtelas: sólo No culpes a María2, que me gustó mucho, con una de las
escenas más impresionantes que he visto: cuando el man que se la está pinando parada,
recostados en el árbol, oye que la persiguen y se cierra la bragueta y va a donde los
perseguidores para entregarla; Muerte en Venecia3, que a (Carlos) Mayolo no le gustó
porque lo ha debido poner muy mosca, Tristana4, La muerte es una mujer5 de Elio Petri,
una película que no tiene otro tema que la locura, pero a nivel de sensación, sin
psicologismos, muy legal cuando al pintor se lo llevan los loqueros y le ponen una
capucha, le tapan la luz, y berrea y patalea como el loquito que es, además la presencia
de Mr. Edgar A. Poe se siente en casi toda la película, me gustó mucho. Pero como debés
saber acá no se ve nada de cine. Si no tuviera el cine club la situación sería bien crítica.
Porque en el cine club sí se están viendo cosas legales, y cada sábado va más gente:
desde que vos te fuiste he dado Posesión satánica6 y La mansión de los espectros7: la
primera es muy buena, dirigida por Jack Clayton, un director todo académico, en todo
caso a la gente la dejó muy loca: conseguite una novelita que se llama The Turn of the
Screw de Henry James, que debe ser un placer leerla en inglés, y es muy cortica: en esa
novela es que está basada la película. La mansión de los espectros sí ya no es tan
efectiva como cuando yo tenía 11 años pero tiene sus cosas buenas, sobre todo en el
montaje, y en la introducción, toda sobreexpuesta y toda trágica, fatalidad. Luego se vino
lo de Rossen: El audaz8 y Lilith: El audaz que vimos en el Troncal le faltaban 4 rollos, no
pudiste ver algunas escenas mejores. Lilith es una película sobre la locura, sobre la
reclusión de la locura, sobre la insensatez de ponerse a curar enfermos, sobre la belleza
tocada por la maldad, por la devoración, sobre la belleza también recluida, porque en este
caso la belleza y la locura son un todo, un todo poderoso, peligroso, un peligro andando
libres por la calle: tenés que ver esa película en Estados Unidos: hay una escena en la
que Warren Beatty, el loquero enloquecido, semi-devorado por Lilith, la mujer araña, la
persigue y la encuentra pinando con una hembra, en un decorado hasta muy clásico, esa
es la intención: uno de esos graneros muy USA llenos de heno, puro verano, puro fuego
de verano y humo: Warren Beatty llega y saca a la otra hembra a patadas y se pone a
insultar a Lilith y ella lo mira con qué cara, como de la persona que no comprende que le
dicen lo que pasa, por eso es que le responde, toda mansedumbre, toda seguridad: “Yo
soy universal. Yo reparto mi amor a todo el mundo ¿y por eso tú te enojas?” ¿Ante eso el
pobre hombre qué hace? Se le tira encima a tirar embolado, porque ella es nada menos
que el principio del mundo, ¿de cuál mundo? Luego programé 3 Bergman y en un viernes
fatídico fui por Vergüenza9, confirmada desde hace dos meses, y el mancito de Artistas
Unidos llega y me dice: “qué pena contigo, estaba convencido que la película estaba aquí
en Cali.” Estaba lloviendo y tuve que ir como un tiro a conseguir repuesto. De buenas que
pude conseguir Dr. Insólito10, en copia en muy mal estado, pero a la gente le gustó
muchísimo, y para el otro sábado Peppermint frappé11, que me pareció la berraquera,
aunque la gente se puso un poco mosca porque los actores no hablaban en inglés.
Mañana presento Ceremonia secreta12 y arranco con Losey (Perdón, eso ya pasó, ya vi
Ceremonia secreta un poco prevenido porque me habían hablado horrores de la película,
pero me pareció casi una obra maestra, una de las películas más morbosas que he visto,
esa parte en la que Robert Mitchum tira a Mia Farrow contra la mascarilla blanca del
padre, y hay un plano en gran angular de la mascarilla que se viene a cámara, y luego
plano a la forma cómo se agarra Mia Farrow de Robert Mitchum, y además hermano todo
ese deliro en torno a la madre, a la ausencia de madre, a la condición de madre, y la
presencia de la mujer como hecho irreversible, puede que molesto, puede que
desgraciado pero innegable, es con lo que Losey cuenta, es lo único que tiene: por eso es
que la película está casi hecha con las tetas de Elizabeth Taylor: aunque Mia Farrow no
las tenga iguales de lo mismo: los planos del balneario se me hicieron muy parecidos a
los de Muerte en Venecia, es decir, al revés): luego vienen King and Country13 y
Accident14 y Chance Meeting15, de 1960, que la voy a dar en 16 en Ciudad Solar (Ya la di:
tiene un comienzo buenísimo, primero mostrario total del decorado, luego un juego en
plano general de policías y policías que van entrando al apartamento, como algo kafkiano:
pero después afloja mucho, está hecha de continuos y trascendentales flashbacks y a mí
los flashbacks no me gustan: además que tampoco me gusta Hardy Kruger ni la hembrita
ésa Micheline Presle, aunque Stanley Baker sí está bien: me parece que cuando Losey
trabaja con actores conocidos siempre fallan las mujeres: algo parecido ocurre en
Accident). Y ni modo de conseguir El sirviente16 porque ya se le vencieron los derechos
de explotación y ya fue destinada al fuego. Dentro de una semana empiezo con un ciclo
de Chabrol (empiezo mañana sábado con Burbujas de terror17, Línea de demarcación18
que la vi y tiene cosas buenas, la onda del peluquero y los turnos de la peluquería, y
algunos planos del final y El carnicero19. Luego (luego) voy a dar Fahrenheit 45120 y La
sirena del Mississippi21. El cine en 16 lo estamos presentando gratis y vienen hasta 80
personas: el sábado pasado dimos Psicosis22 (ya hace 15 días) que la vi tres veces.
Dentro de una semana (mañana sábado) doy Siete mujeres23 de Ford: a mí me parece
muy barro el género, malayo o algo así, pero dicen que la película es muy buena; y luego
La máquina del tiempo24 y Pistoleros al atardecer25.
Bueno, Mayolo y Gregorio (González) y yo estamos haciendo un argumental: Angelita y
Miguel Ángel, que fuera del nombre y algunas onditas más no tiene nada que ver con la
novelita que seguro habrás leído otra vez y te habrá dado nostalgia. Yo escribí el guión
para hacerlo con Gregorio pero al final no resultó: entonces fui para Tabogo y se lo mostré
a Mayolo y Mayolo compró 1200 pies de película para empezar y se vino conmigo a Cali
para trabajar. Increíble pero vamos a hacer la película. Mayolo encarretó a Gregorio para
que ponga la Scoopic y haga la fotografía y a Manfred Hirsch, que aunque el guión le
parece una mierda va a prestar la cámara de sonido directo para hacer lipsynch que se
necesita para unas carretas largas que hay. A media hora, en 16, la película sale
costando unos 23.062 pesos, a la primera copia. Claro que se piensa inflar y toda la cosa,
y la van a producir Mayolo y Simón Alexandrovich, Gregorio no porque dizque no tiene
nada de moneda y yo le creo: anda metido en un montón de tropeles la cosa más berraca.
Ya están los actores y ya comencé los ensayos. Hay infinitos problemas porque Pilar
(Villamizar), que va a hacer de Angelita no sabe leer, no se ha leído un libro en toda su
vida, y Jaime Acosta, que va a hacer de Miguel Ángel, está completamente loco. Ya
hicimos fotos de ensayos, por la calle, y salieron la berraquera. Luego yo hice unos planos
con una Bolex no reflex, también de prueba, que no sé cómo habrán salido, porque
Gregorio tiene a Piedad en la Clínica de Occidente y no he podido revelar la película. Pilar
está muy bien en plano general y cuando mira, pero cuando habla comienzan a salir las
limitaciones. Esta carta la escribo en la olla porque el parlamento largo de ella no sale: es
un sólo plano, mirando a cámara, que dura 4 minutos (Ya ha pasado una semana y ya
está saliendo el parlamento, pero de todos modos sigo en la olla, por otro montón de onda
claro). Hermano: yo quería hacer la película con gente bien chicoria, niños casi, pero no
hubo caso, cómo hacer si no conozco a nadie, si no tengo amigos, entonces cogí pura
gente de por acá, conocida, a mano. El ensayo de hoy devino en conversación a fondo de
los problemas porque hasta ahora se ha dado es un clima de antipatía y rivalidad entre
ella y yo: si Pilar no funciona la película no se puede hacer, ergo Pilar tiene que funcionar
(Ya está funcionando). Mayolo se viene para acá en diciembre a empezar a filmar. Yo ni
sé lo que pienso, ni sé lo que siento con todo este trabajo, estoy pasando por un período
de aguda perversidad, es decir: la tendencia a hacer exactamente lo que no se debe
hacer, lo que va contra uno pero que a pesar de todo se hace: desde que dejé de hacer
teatro me he dicho, en estos dos años, de ahora en adelante nada, nada de trabajo
colectivo, y de pronto me encuentro que tengo que dirigir actores, tengo que volver sobre
mí, ponerme a aprender cosas que ya sabía y que he olvidado, y es tenaz: a veces digo
me piso, lo dejo todo, me pongo a escribir y nada más pero para qué engañarse: lo que
uno quiere es hacer cine. Entonces va a tocar andar muy despacio, Mayolo dice que filma
esa película en una semana pero yo ahora no pienso lo mismo, hay que trabajar mucho
con los actores, yo al principio estaba trabajando varias escenas, a diferentes horas, pero
ahora hasta que no se acabe con el plano de Angelita no sigo con nada más.
En el guión hay un personaje sacado del guión tuyo: el del man que se mantiene
encerrado viendo cine casero, sin ver jamás la luz del sol, sólo la luz que da la oscuridad
del cine.
Yo me vine a vivir un día acá a la Ciudad Solar porque en mi casa se me amontonaron un
día problemas con mis papás, con mis hermanas, con mis sobrinos y con sus mantecas y
me pisé y estoy acá, pero acá tampoco voy a durar mucho, ellos conviven es con el
Andrés que todos conocen y yo no quiero, el que desprecio. Yo no puedo estar mucho
tiempo cerca de nadie: ellos se han portado muy bien conmigo pero yo no puedo, ave de
paso.
Le voy a escribir una carta a una hembrita de Cali que me mira y me pone a pensar un
montón de cosas, le voy a decir algunas de las cosas que van en esta carta, que ni intente
crear una relación con el Andrés que se encuentra en el cine club y en la universidad y
por las calles de Cali y se saludan, porque esa persona no existe. Ese hombre sólo es
real cuando está solo en el baño, cagando.
Le voy a decir que ella es bella y que iniciemos la más bella relación del mundo, sólo a
nivel literario, carta por carta, amor de lejos.
Espero que te vaya bien en todo amigo.
Yo hace mucho que no escribo. Me parece que para poder hacerlo voy a tener que irme al
campo, lo voy a hacer un día.
Todo lo que te he hablado de Melville y de Poe y de Lovecraft no es sino mierda: me da
pena sobre todo con ellos, que deben estar por allí voltiando y escuchándome y quisieran
que me callara. Ya sabés, ¿ya te lo he dicho? Lo que más produce angustia en este
mundo es el exceso de charla. Yo me mantengo en ésas. Acá en Cali no ha dejado de
llover. A mí por lo menos eso sí me gusta, pero me cuido de contárselo a alguien.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hola que mas , mira yo tambien soy estudiante de comunciacion social-periodismo y pues he querido hacer un programa de radio dedicado a Andrés Caicedo y me gustaria si fueras tan amable de colaborarame con esto pues me interesa mucho su vida si de casualidad tienes algun e-mail de Luis Ospina o De Rosario o Victoria Caicedo, telo agredeceria mucho, y pues si tal vez entramos en contacto y eres una apasionada como veo que eres de Andrés, pues seria interesante que te pusieramos al menos por telefono al aire en le programa.
Además si quieres puedes enviarme info que quieras que podamos poner en el programa, no una biografia porque que mamera, pero si algunos datos intimos que puedans ervir a todos los fans de Andres Caicedo...
Gracias
MElisa Puentes
Estudiante de comunicacion social-periodismo Universidad del Tolima, Ibagué
E-mail: nirvanafan04mp@msn.com