Cultura/ Lanzamiento del último libro de Andrés Caicedo
“El cuento de mi vida”
El pasado miércoles 7 de marzo se lanzó el último libro del escritor caleño Andes Caicedo en el centro de convenciones de la biblioteca Luis Ángel Arango, como homenaje a sus 35 años de muerto.
Un monólogo de uno de los cuentos de Andrés Caicedo fue el escenario que abrió la inauguración de las memorias inéditas tituladas el cuento de mi vida. Seguido a esto, la editora del libro, María Elvira Bonilla, abrió el conversatorio que Maria del Rosario, María Victoria y Sandro Romero Rey, respectivamente hicieron sobre el libro.
En cortas palabras Maria Elvira dijo que se sentía muy alegre de ver tantos jóvenes y que el libro fue publicado con el permiso de Andrés, ya que este en vida había dicho que todo lo que se escribía se debía publicar.
Maria del Rosario primero habló de su hermano, de su parte humana, por ejemplo dijo que Andrés era una persona muy tímida al hablar por eso usó la escritura para poderlo hacer. Se refirió al contenido del libro para decir que “lo de menos es el destino final, lo que de verdad importa es el viaje” y luego leyó dos cuentos que le escribió a su hermano Andes en su casa de Estados Unidos antes de viajar a Colombia para este lanzamiento. Cuentos que narraban momentos que marcaron la vida de Maria del Rosario. Terminó con el final del segundo cuento titulado “tratando de encontrar”, el cual decía: Andrés eres la red que me ha rescatado, mi manto protector. Nadie sabe quienes somos tu y yo…fantasma bondadoso que me acompaña diariamente a vivir, gracias por enseñarme a creer en lo absurdo…es en la oscuridad cuando te veo mas claro…”Dedicado a mi padre, siempre buscando.
Maria Victoria quien fue la que rescató, guardó y publicó el libro contó la historia del libro: fue entre 1998 y 1999 cuando Pilar y ella trabajaban en México, fueron a visitar el museo de Frida Kalo y compraron el libro de la vida de Frida y pensaron en publicar las memorias de Andrés en este mismo formato. La recuperación de las memorias empezó hace diez años de una forma contemplativa, ya no con el ojo de la familia y el dolor de un muerto, sino con el ojo de Maria Elvira Bonilla, quien escribió el prologo del libro y quien lo editó. Maria Victoria termina diciendo: “este libro no alcanza el volumen del libro de Frida, pero recoge los recuerdos de Andrés y la vida de la familia”.
Para Sandro Romero este libro es como la “caja de Pandora” que se debe publicar y dejar pasar. Con él se ha abierto un pasadizo entre la vida de Andrés, por medio de la recopilación de varios cuadernos en el “cuento de mi vida”. Diarios donde Andrés comentaba su vida, los libros que leía y las películas que veía. Reflexiones personales, todos sus pensamientos, hasta sus discusiones con sus amigos y cartas de reconciliación. Su escritura era afanada, por ejemplo, cuando peleaba con su novia Patricia Restrepo. Todo lo que escribía lo hacia en copias de carboncillo. Andrés quería que estas memorias se llamaran PRONTO: memoria de una cinecifilis.
El conversatorio terminó con una invitación a tomar una “lulada envenenada” y a comprar las obras de Andrés que se encontraban a la entrada del auditorio.
“El cuento de mi vida”
El pasado miércoles 7 de marzo se lanzó el último libro del escritor caleño Andes Caicedo en el centro de convenciones de la biblioteca Luis Ángel Arango, como homenaje a sus 35 años de muerto.
Un monólogo de uno de los cuentos de Andrés Caicedo fue el escenario que abrió la inauguración de las memorias inéditas tituladas el cuento de mi vida. Seguido a esto, la editora del libro, María Elvira Bonilla, abrió el conversatorio que Maria del Rosario, María Victoria y Sandro Romero Rey, respectivamente hicieron sobre el libro.
En cortas palabras Maria Elvira dijo que se sentía muy alegre de ver tantos jóvenes y que el libro fue publicado con el permiso de Andrés, ya que este en vida había dicho que todo lo que se escribía se debía publicar.
Maria del Rosario primero habló de su hermano, de su parte humana, por ejemplo dijo que Andrés era una persona muy tímida al hablar por eso usó la escritura para poderlo hacer. Se refirió al contenido del libro para decir que “lo de menos es el destino final, lo que de verdad importa es el viaje” y luego leyó dos cuentos que le escribió a su hermano Andes en su casa de Estados Unidos antes de viajar a Colombia para este lanzamiento. Cuentos que narraban momentos que marcaron la vida de Maria del Rosario. Terminó con el final del segundo cuento titulado “tratando de encontrar”, el cual decía: Andrés eres la red que me ha rescatado, mi manto protector. Nadie sabe quienes somos tu y yo…fantasma bondadoso que me acompaña diariamente a vivir, gracias por enseñarme a creer en lo absurdo…es en la oscuridad cuando te veo mas claro…”Dedicado a mi padre, siempre buscando.
Maria Victoria quien fue la que rescató, guardó y publicó el libro contó la historia del libro: fue entre 1998 y 1999 cuando Pilar y ella trabajaban en México, fueron a visitar el museo de Frida Kalo y compraron el libro de la vida de Frida y pensaron en publicar las memorias de Andrés en este mismo formato. La recuperación de las memorias empezó hace diez años de una forma contemplativa, ya no con el ojo de la familia y el dolor de un muerto, sino con el ojo de Maria Elvira Bonilla, quien escribió el prologo del libro y quien lo editó. Maria Victoria termina diciendo: “este libro no alcanza el volumen del libro de Frida, pero recoge los recuerdos de Andrés y la vida de la familia”.
Para Sandro Romero este libro es como la “caja de Pandora” que se debe publicar y dejar pasar. Con él se ha abierto un pasadizo entre la vida de Andrés, por medio de la recopilación de varios cuadernos en el “cuento de mi vida”. Diarios donde Andrés comentaba su vida, los libros que leía y las películas que veía. Reflexiones personales, todos sus pensamientos, hasta sus discusiones con sus amigos y cartas de reconciliación. Su escritura era afanada, por ejemplo, cuando peleaba con su novia Patricia Restrepo. Todo lo que escribía lo hacia en copias de carboncillo. Andrés quería que estas memorias se llamaran PRONTO: memoria de una cinecifilis.
El conversatorio terminó con una invitación a tomar una “lulada envenenada” y a comprar las obras de Andrés que se encontraban a la entrada del auditorio.

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