Aunque publicar un aviso en Internet solicitando donantes de óvulos u ofreciéndose para esto, puede llegar a ser muy fácil, hacerlo realidad no lo es. Para que una mujer pueda se donante necesita pasar por una serie de pruebas que garanticen que es apta para hacerlo.
Por Nathaly Martínez Ariza
Juan Carlos y Beatriz buscan una mujer que sea alta, morena, de pelo negro, ojos claros y contextura delgada. El aviso que publican en Internet no específica el físico de la donante necesitada, solo se limita a decir: “Busco chica colombiana para donación de óvulos en Bogota. Debe ser una persona amorosa, inteligente, saludable y menor de 30 años”. Tal vez no incluyen en su aviso los rasgos físicos porque lo más importante es que sea sana y pueda llegar a salir apta para ser donante. Tal vez porque más importante que el físico es que el mensaje sea atractivo y no exigente para que lleguen varias mujeres y así se pueda elegir al gusto de los necesitados.
La donación de óvulos se da como una solución al problema de infertilidad en las mujeres. Hace aproximadamente diez años era muy difícil encontrar féminas que estuvieran dispuestas a donar sus óvulos. Ahora, con los avances tecnológicos que hacen que el proceso de selección de las donantes sea mucho más rápido y con el incentivo del dinero que reciben ellas, la situación ha mejorado. En Colombia, por ejemplo, el pago aproximado por cada donación es de un millón doscientos mil pesos, mientras que en Estados Unidos la cifra puede llegar a treinta mil dólares.
Esto es, tal vez, lo que ha convertido la donación en un negocio para las mujeres desempleadas o las que quieren dinero fácil. Solo necesitan estar disponibles 15 días para realizarse todos los exámenes correspondientes y luego, si salen aptas reclamar su dinero y desentenderse del asunto como si hubieran donado su sangre o el pelo para pelucas de enfermos de cáncer. Sin detenerse a pensar en que más que donar, vendieron toda su información genética a una pareja que la necesitaba.
Porque los óvulos son las células sexuales de la mujer, ellos transmiten la información genética femenina, y al ser fecundados con un espermatozoide se complementan para crear un ser humano. El cuerpo femenino nace con 400.000 óvulos que solamente son utilizados cuando la mujer madura, es decir, cuando se empiezan a fabricar hormonas, las cuales estimulan los ovarios para que a su vez, estos produzcan hormonas sexuales, que son las responsables del desarrollo femenino. Esta maduración se da aproximadamente entre los 12 y 14 años. Y es ahí, cuando los óvulos son utilizados uno por uno en cada ciclo menstrual, a la espera de ser fecundados. Sí esto no ocurre, el óvulo se muere y llega la menstruación.
Por otra parte, no hay que pensar que el dinero es la única razón, aunque para algunas sí lo sea. La buena voluntad, las ganas de ayudar, así sea sin recibir nada a cambio, a parejas que deseen ser padres y que solamente lo pueden hacer con su ayuda, es otra de las razones principales para ser donantes.
Sin embargo, una cosa es la facilidad con que se puede encontrar avisos en Internet que digan: “Hola, me gustaría ser donante de óvulos para poder ayudar a alguna pareja que desee cumplir el sueño de ser padres. Ojalá que ustedes me puedan ayudar, tengo 26 años y soy una joven sana y sin ningún vicio”. Y otra muy diferente que esta mujer que ofrece sus “servicios” salga apta para hacerlo.
En la unidad de fertilidad de la Clínica Marly, de Bogotá lo primero que le piden a una mujer es que lleve una hoja de vida sencilla, para quedar registrada como posible donante. Luego de esto tiene que esperar a que esté en su tercer día del periodo para ir a la clínica y hacerse los exámenes hormonales; infecciosos, que determinan que no sea portadora de ninguna enfermedad de transmisión sexual como sífilis o sida; y genéticos que determinan que no tenga ni posea antecedentes de enfermedades como la diabetes o problemas cardiacos. El examen psicológico es el último que se hace, para determinar la salud mental. Aunque la clínica se encargue de todos los procedimientos, la donante debe tener una disponibilidad de varios días. Así que ella asume dentro de su compromiso los gastos de transporte, lo que se convierte en un riesgo que corre la mujer en caso de qué no salga apta para donar o en una inversión en caso de que sí lo sea.
Si los exámenes salen bien, hay que consumir una carga hormonal que hace que se produzcan entre 15 y 30 óvulos. Mientras más óvulos mejor, porque así la muestra tiene mejor calidad. Cuando esto ocurre, se procede a extraer los óvulos y posteriormente uno de ellos se fecunda por medio de la inseminación artificial, con el semen del padre. Luego se introduce en el útero de la madre a la espera de su desarrollo.
Las edades de las donantes oscilan entre los 18 y los treinta cinco años, pero según Luz Estela, la enfermera jefe de la sección de fertilidad, la mayoría de ellas empiezan a hacerlo a partir de los 22 años. “Aquí ayudamos a construir familias, y eso es lo más gratificante para nosotros” dice.
Esta afirmación es evidente. En las paredes de la sección de Fertilidad, hay fotos de los bebés que han sido procreados por medio de las técnicas de reproducción asistida, entre ellas, claro esta, la donación de óvulos. También hay cartas de agradecimiento escritas por los padres de los bebés. En uno de los mensajes se puede leer: Doctor German, gracias por ser ese instrumento por medio del cual Dios me dio la vida. Gracias porque por usted mis papitos cumplieron un sueño que parecía una fantasía. Gracias también por su apoyo, sus palabras y su comprensión cuando hubo momentos difíciles. Gracias porque por usted hoy estoy aquí. Natalia.
Pero entrar en la unidad de fertilidad de la Clínica Marly no es tan fácil como entrar a una iglesia. Es necesario ser una persona interesada en donar o necesitar óvulos y esto es precisamente lo primero que les preguntan a ellas cuando llegan a la portería del edificio y preguntan por la sección de fertilidad. Hay que dar el nombre y la razón para ser anunciado y ver si alguna de las enfermeras, bacteriólogos o médicos están disponibles para atenderlos.
Lo mismo pasa con los anuncios, ya que estos solo se encuentran en Internet y no en los clasificados de periódicos como El Tiempo, o El Espectador. Pareciera que la donación de óvulos fuera un servicio ilícito. Y esto se evidencia, también en la forma en que los donantes llegan la las clínicas de fertilidad. No lo hacen por anuncios, ni por comerciales en la televisión o en la radio, sino que lo hacen por el voz a voz. Como si fuera un chisme de pasillo de colegio. ¿Será, entonces, que en diez años encontraremos vallas publicitarias por todo Bogotá, que inviten a las mujeres a donar sus óvulos y así solidarizarse con las parejas infértiles?
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