Miles de niños son adoptados anualmente por familias colombianas y extranjeras. Los procesos son largos y aún muchos solicitantes se encuentran a la espera, sin embargo, una ex funcionaría del ICBF cuenta que muchos de estos son abandonados en el mundo. Algunos testimonios recrean la experiencia de la adopción.
Por Nathaly Martinez.
Elizabeth Contreras: Siempre me han gustado los niños, por eso estudie licenciatura en Educación Preescolar. Después de meditarlo por mucho tiempo, decidí adoptar una niña, ya que no tenía una pareja estable con quien tener un hijo. Lo hice directamente con Bienestar Familiar. Durante los nueve meses que duró el proceso de adopción tuve que asistir a varios talleres psicosociales que se realizaban en el Instituto, cada 15 días, una vez a la semana. También tuve que presentar cuatro pruebas sicológicas, dos de ellas me las realizaron en el Hospital San Ignacio y las otras dos en el Bienestar. Aunque uno no pueda determinar el sexo ni la edad del niño, yo les pedí una niña, porque soy una madre soltera y me parece que en estos casos es más fácil lidiar con niñas.
Afortunadamente pude adoptar a Anggie Alejandra, una niña de cuatro años. Cuando me la entregaron, el Bienestar Familiar me había dado una dieta de niño rico, con pescado, verduras, carne, pollo, granos, pero resultó que ella padecía un alto grado de desnutrición ya que, en realidad, estaba acostumbrada a comer pasta, arroz y jugo de mango. Así que me toco enseñarle a comer carne. Al principio fue difícil porque no le gustaba, pero con el tiempo se fue acostumbrando. También tenía problemas con el lenguaje, hablaba a medias, y eso es grave para una niña de cuatro años. Entonces la metí en terapia de lenguaje y psicoterapia. La metí en un colegio femenino grande, pero me tocó cambiarla a un colegio más pequeño porque ella es muy hiperactiva y a veces se perdía en el Colegio.
Seis meses después de habérmela llevado a mi casa, recibí la primera visita del Bienestar. Fueron a mi casa una trabajadora social y una sicóloga para supervisar que Anggie estuviera bien. Después fueron dos veces más, cada seis meses, y determinaron que no era necesario volver, porque todo estaba bien.
Annggie llegó al Bienestar cuando tenía 10 meses. Cuando yo estaba en el proceso de adopción, a ella la preparaban mostrándole un álbum de fotos mías y de mi familia, donde aparecían mis hermanos, mis tíos y mis papas, y le decían que nosotros íbamos a ser su familia. Por eso ella sabe desde el principio que es adoptada y que vivió más de tres años en el Bienestar Familiar a la espera de una familia. Porque todos los niños que se encuentran allá, ansían una familia. A veces le pregunto cómo eran y cómo se llamaban las personas con la que vivió antes de ser llevada al Bienestar, pero ella ya no los recuerda. No sé si porque no quiere recordarlo, o porque en realidad ya lo hizo.
El caso, es que esta experiencia me ha traído mucha felicidad, era lo que yo esperaba y a pesar, de las condiciones en que se encontraba, es un sueño hecho realidad.
Lucas: a mi me pusieron Lucas porque mi mamá, había perdido dos hijos y los iba a llamar así. Cuando finalmente, se rindió y decidió no intentar tener más hijos, optó por adoptarme. Me abandonaron cuando tenía un mes de nacido en el Bienestar Familiar, y al mes fui adoptado. Mi mamá me llevó a un medico para determinar mi salud, todo estaba bien, lo único era que se notaba que me habían dejado mucho tiempo en una cuna y por eso tenía la mirada perdida, tal vez eso me afectó cuando estaba en el colegio porque no me podía concentrar en las clases y perdía muchas materias. Por eso no sé quienes son mis padres biológicos y la verdad no me interesa. Haber llegado a esta familia ha sido lo mejor que me ha podido pasar. Con ellos, mi mamá, mi papá y mi hermana, he encontrado el verdadero amor. Nunca me ha faltado nada gracias a Dios. Estudié en los mejores colegios de Medellín, en una de las mejores universidades de Colombia y ahora soy un profesional que trabaja para una gran empresa. Gracias a ellos tuve la oportunidad de vivir en México y en Buenos Aires cuando era niño.
Siempre supe que era adoptado, mi mamá me lo contó cuando yo tenía dos años. Al principio me inquiete por saber quienes eran mis papás biológicos, y mis padres estuvieron de acuerdo en ayudarme a buscar. Pero con el tiempo me di cuenta que no valía la pena, si ellos me abandonaron desde bebé, no se merecían que yo los buscara. Mis verdaderos padres son los que siempre han estado conmigo. Aunque no le cuento esto a todo el mundo, no me avergüenzo de ser adoptado, al contrario me siento muy orgulloso de serlo, porque mi familia es el mejor regalo que me ha dado la vida.
Enrique: Fui adoptado junto con mi hermana, por una pareja de gringos, cuando yo tenía 7 años. Ellos vinieron por nosotros y luego nos llevaron a Estados Unidos. Con ellos pasamos los peores años de nuestras vidas. Al principio todo fue bien, pero después de los dos años de seguimiento por parte del Estado norteamericano, todo cambió. Ellos empezaron a pegarnos todos los días, se divertían al hacerlo. Abusaban sexualmente de nosotros, y lo peor era que no podíamos hacer nada, estábamos en un país desconocido, no hablábamos ingles y no teníamos a donde ir. El tiempo pasó, en medio de humillaciones, abusos y golpes, hasta que cuando cumplimos la mayoría de edad, los demandamos ante el Estado y pudimos volver a Colombia después de casi veinte años allá. Recuperarme de esta experiencia no ha sido fácil, voy al sicólogo constantemente. Por lo menos he podido rehacer mi vida. Tengo una esposa que tiene cuatro hijos, y con la plata que nos ganamos con la demanda compré una casa donde vivo.
Estos son algunos de los testimonios de personas que han adoptado o han sido adoptados y que ayudan a recrear los sentimientos y las situaciones que encierran todos los procesos de adopción.
La violencia que ha vivido Colombia a lo largo de los últimos 60 años ha generado situaciones de pobreza y abandono, donde los más afectados han sido los niños. Para contrarrestar este fenómeno de niños abandonados o educados en condiciones precarias por sus familias, el Instituto de Bienestar Familiar lidera el programa de adopciones, que le permite a familias colombianas y extranjeras responsabilizarse para toda la vida de un niño que lo necesite. Pero para llegar a serlo, se necesitan ciertos requisitos y talleres que garanticen que los posibles padres sean aptos para hacerlo.
Según Liliana Garzón, sicóloga del grupo de adopciones del bienestar familiar, las familias solicitantes tienen que pasar por una serie de pruebas sicológicas que garanticen la idoneidad mental de los posibles padres. El estudio psicológico se encarga de evaluar las características de la personalidad de cada uno de los solicitantes, tales como el nivel afectivo emocional, los rasgos de temperamento, la capacidad de auto control, seguridad, tolerancia y debilidades personales. Así como también se evalúa la dinámica de pareja, es decir, cómo manejan su relación en cuanto a la resolución de conflictos y a las dinámicas comunicativas.
De igual forma, uno de los aspectos más importantes que se tienen en cuenta este estudio es que los padres hayan elaborado el duelo de no poder haber tenido hijos. Es decir que “los padres, tienen que poder hablar abiertamente de su problema de infertilidad, tienen que relacionarse con otros padres adoptivos, y tienen que demostrar que no lo hacen simplemente por llenar el espacio de un hijo, sino porque en realidad son consientes de lo que están haciendo. Si esto no sucede, el ICBF, les brinda ayuda sicológica hasta que ellos se encuentran preparados”, explica la sicóloga Garzón.
Después de que la adopción se da, Garzón, explica que el Bienestar Familiar, les hace un seguimiento a la familia y al niño adoptado, durante dos años, por medio de un trabajador social y un psicólogo que los visitan en sus casas. La primera visita se da tres meses después de que el niño es entregado a sus padres, y el resto se hacen cada seis medes hasta completar el tiempo estipulado.
En cuanto al sexo y edad del niño solicitado, Liliana dice que el instituto es quien se encarga de escogerlo de acuerdo a la disponibilidad que haya. Sin embargo, “los papitos pueden sugerir el sexo de su hijo de en el formulario de petición”.
Los niños más solicitados son los que van de 0 a 2 años, mientras que entre más grandes, es más difícil que sean adoptados, pero es más rápido el proceso de adopción, que por lo general dura 9 meses. Mientras que el proceso de un recién nacido puede durar hasta más de tres años.
Los padres tienen que contarle a los niños que son adoptados, esto es recomendable para su estructura sicológica. “No existe una edad establecida para hacer esto, simplemente se debe actuar cuando el niño empiece a preguntar sobre sus orígenes, sin importar que tenga dos o tres años, lo importante es que siempre lo sepa y no le mientan” explica Garzón.
De igual forma, si ellos están interesados en buscar sus raíces, los padres tiene que estar dispuestos a ayudarlos en el caso que sean menores de edad, y si son mayores, ellos lo pueden hacer solos. Para esto se prepara a la familia con talleres especiales para que ellos entiendan que los padres biológicos siempre ocuparan un lugar en la vida del niño, y por lo tanto en la familia. Y que dentro de sus derechos, esta el de conocer su pasado. Por ejemplo, en el caso de niños que han sido adoptados por extranjeros, estos deben ser traídos a Colombia para que conozcan su país de origen. “Hay casos donde se reúnen muchos papitos extranjeros y traen a sus hijos”. Cuenta Garzón.
El abogado de la oficina de adopciones del Bienestar Familiar, Edgar Villafañie, explica que, de acuerdo con la ley de adopción nacional 1098 del 2006, el convenio de la Haya y la ley de adopción internacional 265 del año 96, para solicitar una adopción, en primer lugar hay que presentar una serie de documentos que garanticen la idoneidad física, moral, mental y social, de los solicitantes.
Para garantizar la idoneidad física es necesario presentar un certificado medico que garantice la salud física de los interesados. Para la idoneidad mental, un examen sicológico, que demuestre la personalidad y es realizado por un sicólogo del ICBF. Para la idoneidad moral se necesitan certificados de antecedentes penales y se hace un estudio psicosocial. Y para la idoneidad social se necesita un estudio social realizado por un trabajador social y un certificado de ingresos económicos, como los certificados de trabajo donde especifica la cantidad de horas que presta los servicios y el sueldo; en caso de que los interesados o él interesado no tenga sueldo fijo, se tendrá que presentar una certificación expedida por un contador o una copia de la última declaración de renta.
“Si la adopción es conjunta, es decir de una pareja, ellos tiene que presentar el registro civil de matrimonio o prueba idónea de convivencia extramatrimonial como una declaración ante un notario que garantice que están en unión libre”, agrega Villafañie.
Villafañie explica que existen varios casos donde los niños son declarados aptos para ser dados en proceso de adopción. Estos se dan cuando: son abandonados por las madres, ya sea en el instituto o en la calle; cuando la madre le da su consentimiento al ICBF para que sean adoptados; por situación de peligro, cuando son abusados física, sicológica o sexualmente por su padre o algún familiar y el Bienestar se los quita por falta de garantías para que esta situación no vuelva a pasar. “De igual forma las personas que son más propensas a perder un hijo son las que están en la cárcel, porque no se pueden encargar de ellos y cuando salen ya han perdido a sus hijos y los guerrilleros que no pueden tener hijos en la selva y deciden mandarlos al Bienestar, agrega Villafañie.
Siguiendo con esta línea, la trabajadora social de la oficina de adopciones del La Regional, Mirian Villamil, para que los posibles padres sean aprobados por el ICBF, tienen que presentar una entrevista que ayuda a determinar, las motivaciones para adoptar, las expectativas que se tengan sobre el niño, por ejemplo, la edad o el sexo; cómo fue la toma de decisión y cómo fue la preparación. Después de esto, se proceden a hacer unos talleres que preparan a los padres. “En estos talleres se busca generar espacios de reflexión, donde los solicitantes comprendan que la llegada de un hijo les cambia la dinámica de la relación de la pareja, por una que este enfocada hacia las necesidades del nuevo miembro que viene a hacer parte de la familia, cuenta Villamil”.
Aunque el año pasado fueron adoptados 3.542 niños,- lo que hizo que 1484 familias colombianas y 2058 familias extranjeras se convirtieran en padres-, 3298 familias colombianas residentes en el exterior, se encuentran en lista de espera desde el 2004 hasta mayo del 2008. Y las estadísticas muestran que solo hasta mayo de este año, ya se encuentran en lista de espera 516 familias.
Todo lo anterior indica que el proceso de selección de los padres es muy minucioso y se encuentra bien elaborado. Pero esto no es suficiente, para garantizar la integridad del niño adoptado, ni mucho menos, que los padres nunca los abandonen. Según Nidia Ariza, sicóloga y ex funcionaria del Bienestar Familiar, hoy en día se encuentran 7000 mil niños colombianos abandonados en el mundo, ya que han sido adoptados por familias extranjeras. “El Bienestar Familiar, no cuenta esto, porque a ellos como Institución, no les conviene que el mundo lo sepa por todo el rollo de los derechos humanos”, explica Nidia. Y es que dos años se seguimiento a las familias no son suficientes para garantizar el bienestar de los niños, por más que los padres sean sometidos a pruebas sicológicas y sociales.
Casos como el de Enrique demuestran que dejar a un menor en manos de desconocidos no es tan fácil y mucho menos cuando estos se van a otros países. Sin embargo, así como para unos la experiencia ha sido fatal, para otros, como el caso de Lucas, ha sido la mejor oportunidad que le ha dado la vida. “Para que todos los niños que son adoptados tengan buenas experiencias, hay que reforzar los procesos de adopción y hacerle un seguimiento por más tiempo”, afirma Ariza.
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1 comentario:
Gran tema el de sensibilizar a la sociedad sobre la alternativa de la adopción, que es una buena fórmula para arrebatar niños a la miseria y al abuso. Es una buena manera dedarle una oportunidad a los niños. Buen blog, sigue adelante.
Gracias. Juan José
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