Estamos ante una situación compleja. Cada día que pasa en el mundo, hay más despidos en los periódicos impresos. Colombia no se queda atrás, y el miedo se apodera de las salas de redacción, dejando a la expectativa el día que sigue para saber quien se va primero, porque si seguimos así, nadie se quedara con su puesto. Los periódicos serán en el futuro una referencia histórica para las clases de periodismo, más no una realidad vigente. Sobre este panorama tan desolador, solamente cabe preguntarnos ¿cuál sería la solución para acabar con la crisis que amenaza con el fin de los periódicos impresos?
Aunque pueden existir muchas soluciones, creo que la más general consiste en una replantación de las políticas de internet. Hay que volver a configurar las pautas que se exigen para publicar tanto información, como publicidad. Y es precisamente esto lo que, aparte de la crisis económica mundial, tiene en vilo a los medios impresos., ya que es mucho más barato publicar en la web, que en papel. Según la agencia AFP, el Finacial Times aseguró que “un abonado de un periódico generaba 1.000 dólares de publicidad anual, mientras un visitante de una página web no llegaba a 6”. Esto, por su parte, ha generado un traslado de lugar para la publicidad. Al quedarse lo periódicos sin publicidad, se crea una crisis económica que genera despidos y disminución de páginas impresas, para contrarrestar la falta de ingresos. Tal como esta pasando en periódicos como El Espectador y El Tiempo de Colombia, el grupo Chicago Tribune Media, The New York Times, ABC, que ya despidió a más de la mitad de su plantilla-238 periodistas-.
El panorama es grave, y los ejemplos continúan. El periódico gratuito Metro se cerró en España, ADN.es también cerró, y con esto dejo a 40 desempleados; el grupo Prisa, se encuentra en crisis, y tan solo en España el año pasado 4000 periodistas perdieron su empleo y se estima que para este, 5000 más serán despedidos. Si esto ocurre en España imaginémonos lo que pasa y puede llegar a pasar en América Latina. Tan solo veamos la situación de Chile, que desde diciembre han sido despedidos más de 300 periodistas en los medios de comunicación. Sobre este caso, Ernesto Carmona, consejero nacional de periodistas de Chile, le contó a Prensa Latina, que el periódico el Mercurio de Santiago, ya ha despedido a 130 periodistas, cifra que puede subir hasta los 200. Carmona también dijo que el Mercurio de Valparaíso, también ha echado a 43. En fin, hay miles de ejemplos que evidencian esta crisis en los medios.
Pero no solo los bajos costos de la publicidad en internet y la disminución de pauta en los periódicos impresos son las causas principales de la crisis mediática. Existe otro factor económico, y que es precisamente el hecho de que los periódicos online son totalmente gratuitos para los espectadores, lo que genera menos suscripciones impresas y más visitas en la web. En palabras del editorial de la revista Arcadia de este mes “en el negocio de internet, el intermediario, el que pone el módem, ha logrado quedarse con el 100% de las ganancias. Un operador de internet no le paga a ningún medio impreso un solo céntimo por lo que ofrece: que su usuario pueda acceder a las páginas de El Espectador o El Tiempo, de Semana o Newsweek. (O sea: Carlos Slim se hace rico ofreciendo una conexión de internet que permite que la gente lea The New York Times. Pero no le paga nada al periódico y el periódico entra en crisis. Acto seguido, ¡Slim compra el periódico!” Si sigue ocurriendo esto nos acercaremos a este trágico final.
Una posible solución para estos problemas es que no se trata de despedir personal y de disminuir el tiraje de las páginas, sino que al contrario, de buscar más patrocinio, de cobrar a los operadores de internet por la publicación de los periódicos o en su defecto de cobrar a cada visitante un porcentaje por noticia, por día, o por mensualidad de acceso a la pagina, tal como lo explica Isaacson en el articulo “Cómo salvar su diario” de la revista Time, cuando dice que “la clave para atraer ingresos en línea, pienso, es dar con un método sencillo de micropagos al estilo de iTunes", con el que el fabricante informático Apple cobra las descargas de canciones. Con un sistema de micropagos, un diario puede decidir cobrar cinco centavos por un articulo o 10 centavos por la edición completa de ese día, o 2 dólares por un mes de acceso”.
Y es que si se pudo salvar la industria musical cuando apareció la facilidad de descargar las canciones en internet, por qué no se podrán salvar los medios impresos.
Tenemos que tener en cuenta que los periódicos son los únicos medios donde se publica información de calidad, es decir, información ampliada, con alto índice de análisis, de veracidad y reflexión. Cualidades que están muy lejos de tener las noticias publicadas en internet, donde los espacios de publicación son escasos, lo que obliga a que la información quede recortada, e incompleta.
Tenemos que luchar y reconfigurar las políticas de internet para que el oficio del periodismo no llegue a su fin. Soluciones como las anteriores pueden servir, así como todo aquello que integre la tecnología con los medios, pensados desde una manera democrática y justa para cada una de las partes. Si por ejemplo, cobrarle la entrada a los espectadores no va con las políticas de internet, entonces que su acceso sea gratis, siempre y cuando, los operadores de internet paguen por el uso de sus páginas, así como la televisión por cable le paga a la Fox y a Warner por el uso de sus canales.
Otro factor importante es que tenemos como periodistas en potencia, que apostarle a desarrollar y crear un periodismo independiente, que este fuera de influencias políticas y gubernamentales, para que así la información que publiquemos sea mucho más verás y contundente, para que de esta manera si podamos construir democracia dentro de nuestras naciones que tanto lo necesitan, y así de esta forma incentivar a más personas que han dejado de leer por el carácter político de los periódicos.
Si logramos esto, sobre todo en los jóvenes, seguramente, no solo nuestro trabajo como periodistas, estará salvado, sino que también se salvaran todos los periódicos que construyen historia y democracia.
Por último solo me queda por decir que tengamos en cuenta lo anterior, que no nos quedemos callados ni impotentes ante esta situación que nos afecta a todos. Organicemos campañas, valoremos la verdadera información y adoptemos el hábito de leer periódicos impresos, porque solo por ellos estaremos realmente informados.
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