Por Nathaly Martínez
Ariza
Y de repente se despertó de un sueño, de ese sueño
en el que él la había acompañado los últimos 7 días de la semana.
Zapatos, medias, pantalones, una
camisa, un vestido, unos cucos y unos calzoncillos. Un brasier y una flor.
Cobijas en el piso, una cama destendida y un par de sabanas, envueltas en las
piernas de Violeta.
El ya no estaba. Se había ido sin
despertarla. Suavecito suavecito, casi sin mover las sábanas que apenas
alcanzaban a tapar la punta de sus pezones semidescubiertos y erizados por el
primer viento invernal que acariciaba la mañana, se levantó sin susurrar ni si
quiera un te amo.
Violeta, se había ido de largo
esa mañana porque la noche anterior apenas había podido dormir. La despedida
fue larga, con amigos, música, y muchas palabras sin decir, pero si muchas
miradas que le quedarían en la mente por el resto de sus cortos días.
Sabía que si abría los ojos, y
enfrentaba el mundo solitario que le esperaba, la tristeza manifestada en unas
nauseas que nunca había sentido y que solo había visto en las películas
románticas, cuando el dolor es tan fuerte por la pérdida del ser amado, llegaría sin reparo.
Y así fue. Una fuerte tos que en
realidad no lo era sino un impulso de su estómago, que conectado por los
chacras, cree ella, manifestaban su más intenso dolor.
Suavecito suavecito así como
Antonio se había ido, ella se levantó y decidió enfrentar el duro invierno.
Pero ya era otra. Esos 7 días la
habían dejado seca como una uva. Ya ni sus más cercanos amigos a quienes les
prestaba sus pantalones de pijama rosados cuando se quedaban a dormir en su
casa, ni las caminatas por el centro de la ciudad, ni el olor a primavera, ni
las canciones de Concha Buika le devolverían su alma.
Unas botas, un vestido, unos
cucos, un brasier, unas cobijas y unas sábanas envueltas en las piernas de
Violeta serian el cuadro que cada mañana se dibujaría en su cuarto cuando la
luz entrara.
Y entonces comprendió que estaba
destinada a dormirse, hasta que el volviera a despertarla, a despertarla entre
sus piernas.
Entre tus piernas.

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